Biografía

sandraEstudié en la facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y me recibí de médica en el año 1999. Me gusta mucho la docencia y tuve la posibilidad de ejercerla en sendas cátedras de Anatomía y de Fisiología humana de la facultad.

Cuando llegó el momento de especializarme, realicé la residencia de Tocoginecología en el Hospital Interzonal de Agudos Pte. Perón y hacia el final de mi formación fui desarrollando mi pasión por la Medicina Reproductiva, por lo cual fui recibida en CEGyR para realizar una pasantía en ese Centro y cursar la actualización en la especialidad.

En el año 2005, el Tribunal de Evaluación de Especialistas en Obstetricia y Ginecología de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires, SOGIBA, me otorgó el título de Médica Especialista en Ginecología.

Ese mismo año, fui convocada por el Director Médico del CEGyR , Dr. Sergio Papier, para cumplir el rol de su asistente médica. Esta actividad fue clave para mi crecimiento en la especialidad , ya que durante esos 9 años, el trato cotidiano de tantos pacientes, acompañándolos estrechamente desde el inicio hasta el final de su tratamiento , me nutrió de una experiencia científica y personal muy valiosa que sigo tratando de enriquecer día a día.

Desde el año 2008, soy Miembro Titular de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER) y de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA). También soy Profesional disertante del “Programa de Actualización en Medicina Reproductiva” Curso de Posgrado de la Universidad de Buenos Aires y Profesional Médico Miembro de ACT (Assisted Conception Taskforce).

Actualmente, además de mi actividad asistencial, me desempeño como  perito médico ginecólogo de los Tribunales de CABA y estoy a cargo de la generación de contenidos y comunicación digital de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER) y del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción  (CEGyR)

Disfruto mucho de mi profesión, me permite tener un vínculo profundo y cotidiano con mis pacientes. Creo que el transitar un tratamiento de reproducción asistida no es sólo una cuestión orgánica, diría que mucho más que el cuerpo uno expone el corazón. Por eso pienso que nuestra interacción paciente-médico, se basa fundamentalmente en formar un equipo, cada uno con su función bien establecida.

En el año 2009, mi esposo y yo comenzamos a buscar embarazo, pasaban los meses, los ciclos, las rayitas solitarias de los tests, la familia que comenzaba a preguntar… y el bebe no llegaba. Así que, paradójicamente, la doctora se convirtió en paciente.

Fue un momento complicado, yo también necesitaba la contención que les daba a mis pacientes. Estaba permanentemente conectada con el tema que me agobiaba en mi vida personal y fervientemente trataba de separar de la profesional, la verdad es que no siempre lo lograba y por eso los éxitos y los fracasos me impactaban el doble. Y llegó el momento de mi propio tratamiento, nunca lo hubiera imaginado pero ahí estaba, viviendo en carne propia lo mismo que pasaban mis pacientes.

Las chances de lograrlo no eran las mejores pero, sorpresivamente…. Julián comenzaba a crecer en mi panza. Esta experiencia me sirvió mucho para seguir creciendo en mi trabajo, el hecho de pasar por los dos lugares, el del médico y el del paciente, me enriqueció enormemente.

La sensación de poder decirle a una pareja que finalmente llegó el tan ansiado embarazo es algo indescriptible y el verlos tiempo más tarde convertidos en una familia es maravilloso.

No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, 
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, 
liberar el lastre, retomar el vuelo. 
No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, 
destrabar el tiempo, correr los escombros, y destapar el cielo. 
No te rindas, por favor no cedas, 
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, 
aunque el sol se esconda, y se calle el viento, 
abrir las puertas, quitar los cerrojos, 
abandonar las murallas que te protegieron, 
vivir la vida y aceptar el reto, 
recuperar la risa, ensayar un canto, 
bajar la guardia y extender las manos, 
desplegar las alas e intentar de nuevo, 
celebrar la vida y retomar los cielos. 
No te rindas, por favor no cedas, 
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, 
aunque el sol se ponga y se calle el viento, 
porque cada día es un comienzo nuevo, 
porque esta es la hora y el mejor momento. 

Mario Benedetti