Por qué no nos embarazamos y qué podemos hacer?

Por Sandra Miasnik*

Nota publicada:  Miércoles 31 de Octubre de 2007 | SALUD | La Razón

Llamamos infertilidad a la imposibilidad de lograr un embarazo luego de 12 meses de búsqueda del mismo.                    La edad de la mujer es muy importante en cuanto a su potencial reproductivo, por lo tanto se sugiere la consulta al especialista en Reproducción una vez completado 1 año de búsqueda en menores de 35 años y luego de 6 meses en mayores de esta edad.

Las parejas con causa conocida deben acercarse a la consulta cuanto antes, independientemente del tiempo transcurrido.

Hoy en día, la maternidad suele verse postergada por diferentes motivos, siendo actualmente la edad promedio del primer embarazo de 30 años. Vale aclarar que la fertilidad femenina disminuye con la edad y que a partir de los 37 o  38 años esta curva declina abruptamente dificultando la concepción y aumentando la probabilidad de alteraciones genéticas en los embriones. Esto es debido a la disminución de la calidad de los óvulos a medida que pasa el tiempo.

Al explorar las causas de la infertilidad debemos hacernos básicamente 3 preguntas:

• Cómo funcionan los ovarios?
• El semen es normal?
• Las trompas de Falopio son permeables?

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Según la respuesta a estas preguntas, la edad de la paciente y el tiempo de infertilidad se evaluará el tratamiento a seguir.

En un 30% de los casos no se encuentra, mediante los estudios básicos, causa alguna que justifique la infertilidad, esto es denominado ESCA (esterilidad sin causa aparente).

Cuáles son los tratamientos que se pueden implementar?

Por lo general, previo al tratamiento propiamente dicho, se realiza una estimulación ovárica que consiste en administrar medicación que provoca que el ovario produzca más cantidad de óvulos de lo que haría en un ciclo natural (un sólo óvulo). Al haber mayor cantidad de óvulos disponibles para su fertilización, aumenta la posibilidad de que esta ocurra.
El momento de la ovulación puede predecirse estimativamente con el control ecográfico. De esta manera se puede programar el momento óptimo para indicar relaciones sexuales programadas, lainseminación o el tratamiento que corresponda.

Tratamientos de baja complejidad

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El más frecuente es la inseminación intrauterina que consiste en la introducción de una cánula a través del cuello uterino con el fin de depositar el semen mejorado (con un procedimiento de selección de los mejores espermatozoides llamado swim-up)  en el interior de la cavidad uterina y cercano a las trompas. Esto se realiza en el momento de la ovulación, que es programada por el médico, y suele acompañarse de una estimulación ovárica.


Tratamientos de alta complejidad

Desde el nacimiento de Louise Brown en 1978, el primer embarazo exitoso a partir de una fertilización in vitro, muchos han sido los éxitos acumulados luego de tratamientos de Reproducción Asistida.

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El método de alta complejidad más utilizado es el ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides) que consiste en estimular los ovarios para producir una mayor cantidad de óvulos (más que para una inseminación), aspirar los folículos ováricos que contienen los óvulos (este procedimiento se realiza en quirófano y bajo anestesia) y luego en el laboratorio, el embriólogo inyecta cada óvulo con un espermatozoide de la pareja. Dos o tres días después de la aspiración folicular, se transfieren los embriones obtenidos a la cavidad uterina. Por lo general y de acuerdo al caso en particular, se transfieren entre 2 y 3 embriones. Doce días más tarde se realizará el test de embarazo para constatar si se produjo o no la implantación embrionaria.

En algunos casos, en donde hay suficiente cantidad de óvulos disponibles y la movilidad espermática alcanza parámetros adecuados, puede indicarse FIV (Fertilización in vitro) que se diferencia del ICSI en que los espermatozoides fertilizan al óvulo, in vitro (en el laboratorio) en forma espontánea, sin participación activa del embriólogo.

Otro tratamiento que merece unas palabras es el de ovodonación. Sus indicaciones más frecuentes son los casos de mujeres con mala calidad ovárica o respuesta baja o nula a la estimulación de los ovarios en tratamientos anteriores.

En este caso, se utilizan óvulos donados por mujeres jóvenes que son sometidas tanto a estudios físicos como psicológicos.

Se realiza ICSI con espermatozoides de la pareja de la mujer receptora y luego se transfieren los embriones obtenidos al útero de la paciente.

Este tratamiento representa una importante alternativa para vivir la experiencia del embarazo, el parto y la lactancia.

*Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGyR)

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